Después de sentirme completamente sola durante mi formación como asistente virtual, tomé una decisión importante: quería acompañar a otras personas que estuvieran pasando por lo mismo que yo.

Soy una persona curiosa, de las que siempre quieren aprender más y superarse. Esa inquietud me llevó a crecer en mis trabajos anteriores, siempre buscando nuevos retos y formas de evolucionar y así es como llegó el momento en que sentí que mi nuevo reto era emprender mi propio camino como asistente virtual.

Los primeros meses fueron duros. Tenía los conocimientos y las herramientas, pero no sabía cómo darme a conocer ni vender mis servicios. Invertí horas, energía y toda mi ilusión, pero los resultados no llegaban. Así que busqué ayuda, me apunté a una formación de AV pensando que me ayudaría con mis puntos flojos y que me acompañarían en el proceso, pero me sentí muy sola. Sin comunidad, sin guía, solo vídeos grabados y correos fríos. Y al final terminé el curso como empecé, sin nuevas herramientas que me ayudaran a conseguir a mis primeros clientes y empecé a dudar de mí misma y de mi elección de emprender. Estuve a punto de rendirme… hasta que conocí a una mentora que me acompañó, me enseñó y me hizo ver que sí podía vivir de esto. Ese acompañamiento lo cambió todo.

Ahí entendí mi propósito: Ayudar a otras asistentes virtuales a no sentirse solas, a tener claridad y a construir un negocio propio desde la confianza y la estrategia.

Si has llegado hasta aquí, es porque también sueñas con vivir de lo que sabes hacer.
Y yo puedo acompañarte en ese camino.

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